Indicadores fisiológicos de la mentira

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Indicadores Fisiológicos de la Mentira

En nuestras interacciones con otras personas, se acostumbra a dar mucho valor y prestar más atención a las palabras que emiten aquellos con quienes nos estamos comunicando. Es de importancia considerar que más que las frases con que nos expresamos y comunicamos nuestras ideas, nuestro lenguaje corporal o comportamiento no verbal va hablando de manera autónoma, diciendo incluso aquellas cosas que preferimos callar, simular u ocultar.

Es inevitable y prácticamente imposible controlar la reacción de nuestro cuerpo en situaciones de tensión o que nos provocan emociones muy fuertes, como es el caso de algún tipo de miedo o temor. Entonces, se puede asegurar que la respuesta fisiológica de nuestro organismo se convierte en un canal o medio de comunicación más en nuestras relaciones interpersonales.

De esta manera, se puede afirmar que nuestro cuerpo transmite mucho más de lo que podemos decir al recurrir sólo a nuestras palabras. Más aun, como indica Paul Ekman en su libro Cómo Detectar Mentiras, “el cuerpo autodelata porque no se le da importancia: todo el mundo está muy preocupado en observar el rostro y en evaluar las palabras pronunciadas”.

Por este motivo, en la medida en que pasa el tiempo cobra mayor relevancia el estudio de los indicadores fisiológicos cuando se requiere de evaluar la veracidad de la información que recibimos al comunicarnos con otras personas. Estos momentos pueden presentarse en interrogatorios, entrevistas, reuniones de negocios o sociales, entre otros. Estos indicadores suelen hacer aparición en momentos de miedo, temor, dudas, tensión o ansiedad, si nos enfocamos en situaciones o momentos de índole negativa.

Para entender a qué nos referimos cuando hablamos de indicadores fisiológicos, debemos empezar por tener una idea clara sobre la fisiología. Se define a la fisiología como la ciencia que estudia los procesos fisioquímicos que se desarrollan en los seres vivos. Propiamente, es el estudio de los organismos considerados en su actividad. Esta definición se hace desde el punto de vista biológico.

En el ámbito de la investigación de la mentira, los indicadores fisiológicos ofrecen elementos dignos de estudiarse con detenimiento.

Entendemos por mentira a toda expresión que resulta contraria a lo que se sabe, se piensa o se cree. Se puede decir que mentir es comunicar una falsedad o verdad a medias. También, consiste en exagerar o distorsionar la verdad con el propósito de engañar o provocar una acción que desfavorece, perjudica o hace daño a otras personas.

Existen en la persona que miente una serie de respuestas físicas o cambios fisiológicos que nos permiten tener mayor asertividad en la detección de la mentira. Entre ellos, se pueden señalar: el ritmo cardiaco, estremecimientos o ligeros temblores, sudoración, resequedad en los labios, dilatación de las pupilas, entre otros.

Es de importancia tener en cuenta que para hacer evaluación o análisis más preciso de la reacción física de una persona en los momentos en que miente, siempre será de gran valor conocer cuál es la línea base o comportamiento habitual de la persona en momentos en que ofrece información fidedigna o verdadera o en situaciones en las que no se siente presionado.

Origen de los Indicadores Fisiológicos

Los indicadores fisiológicos se originan en el sistema nervioso autónomo, el cual regula las funciones vegetativas del organismo. Es de éste de donde surgen los cambios notorios en el cuerpo cuando se presenta una activación emocional. Estos indicadores se presentan de manera involuntaria y son difíciles de controlar, suprimir, inhibir o cohibir.

El sistema nervioso autónomo habitualmente regula las funciones de los órganos mediante reflejos viscerales que se producen de manera no voluntaria o consciente, y que en ocasiones son producto de una respuesta a cambios en actividades somáticas motoras y sensoriales.

Aunque la mayoría de las funciones reguladas por el sistema nervioso autónomo se encuentran fuera del control consciente o voluntario, las emociones y los estímulos motosensoriales lo pueden influenciar o alterar significativamente.

Entrando en más detalles, se puede concluir que el sistema nervioso autónomo es un sistema de control para el organismo, el cual actúa de manera no consciente o voluntaria, y regula el ritmo cardiaco, la digestión, la frecuencia respiratoria, la respuesta pupilar, la emisión urinaria, la temperatura corporal y la excitación sexual. El mismo forma parte del sistema nervioso central, y está encargado de dar la inervación de los músculos lisos, músculo cardiaco, glándulas y vísceras de todo el organismo. A su vez, está compuesto por el sistema simpático y el sistema parasimpático.

Ante una situación de tensión, se activa el sistema simpático, lo cual puede producirse de manera masiva. Esto ocurre cuando el hipotálamo es activado por un evento determinado que le sirve como estímulo doloroso o emocional muy intenso. En consecuencia, se produce una reacción generalizada en todo el organismo, una reacción de alarma. Con la descarga simpática generalizada, el organismo se pone en marcha para llevar a cabo una actividad muscular enérgica. El cuerpo se prepara para una actividad física que puede resultar agotadora.

Originados por una necesidad de lucha o huida, los cambios a nivel fisiológico producto de la activación del sistema nervioso autónomo buscan proporcionar al cuerpo un incremento de fuerza y velocidad como preparación para lograr huir o luchar.

Manifestaciones de cambios fisiológicos

Algunos de los cambios fisiológicos que se pueden presentar en el individuo son:

– Incremento en el flujo sanguíneo hacia los músculos, desviándolos de otras partes del cuerpo – Incremento en la tensión muscular para proporcionar velocidad y fuerza adicional al cuerpo – Dilatación de las pupilas para contribuir a que se pueda ver con mayor claridad – Incremento en la sudoración para evitar el sobre calentamiento debido a la aceleración del metabolismo – Incremento en la presión arterial y ritmo cardiaco con el propósito de proveer energía adicional al cuerpo

El hecho de mantenerse en un estado de tensión originado por la necesidad de mantenerse mintiendo u ocultando la verdad de manera no voluntaria, podría presentar otros efectos o indicadores fisiológicos en las personas. Entre ellos tenemos:

– Molestias estomacales o náuseas – Insomnio o dificultad para dormir – Dolores en el pecho – Dolor de cabeza – Agotamiento o fatiga

Podría pensarse que algunos de los indicadores fisiológicos podrían ser fáciles de simular o manipular. Ciertamente, algunas personas podrían respirar con una frecuencia mayor o hablar más rápido que lo habitual para pretender estar sintiendo alguna emoción que no es la verdadera; sin embargo, lo que sucede en realidad es que la persona que miente suele estar más concentrada en preparar su discurso mentiroso de manera creíble para mostrar veracidad y coherencia en lo que dice, y suele olvidarse o prestar poca atención a lo que transmite a través del lenguaje corporal o comportamiento no verbal.

Asimismo, algunos indicadores corporales son muy difíciles de simular o inhibir. Entre estos tenemos la sudoración y el rubor o palidez del rostro.

Significado de algunos indicadores fisiológicos

Rubor o Palidez en el Rostro

Estos indicadores fisiológicos se encuentran entre los que se manifiestan con mayor frecuencia en las mujeres con relación a los hombres. Los mismos son prácticamente imposibles de cohibir o simular. El rubor suele mostrarse en momentos en que la persona se siente avergonzada o en situaciones que le provocan alguna turbación.

Sin embargo, también es cierto que el rostro puede enrojecerse por enojo, rabia o ira. Por su parte, la palidez en el rostro suele mostrarse más cuando se siente temor o miedo. De igual forma, podría perder color el rostro en momentos de ira, cuando la misma ya ha sido controlada.

Toque en los labios o la nariz

Se puede interpretar el toque en los labios o el hecho de cubrir la boca con la mano como el acto instintivo por medio del cual se intenta ocultar la verdad. Este acto reflejo sirve de freno o dilación de la sinceridad.

Asimismo, ocurre con el toque en la nariz, ya que puede verse como un indicador de rechazo o asco a la información que se está procesando cognitivamente, y la cual usualmente no llega a verbalizarse.

Sudoración

A través de la sudoración, el organismo responde en la búsqueda de controlar la temperatura provocada por la aceleración del metabolismo. Este indicador corporal suele presentarse en el área de la frente, y también puede manifestarse en las manos. Esta respuesta fisiológica se produce en momentos en que la persona está muy nerviosa o siente un temor intenso.

Mirada Fija

De manera inicial, siempre se ha pensado que aquellos que mienten tienden a desviar la mirada con el propósito de evitar que se les note en los ojos la mentira o porque se sienten avergonzados al mentir. Sin embargo, en la práctica la realidad muestra que la tendencia es que las personas que mienten hagan justo lo contrario a lo que se ha creído por tanto tiempo.

Es usual que quien miente mantiene la mirada fija en aquella persona a quien le está mintiendo. Principalmente, lo hace con el objetivo de confundir a quien le escucha, ya que se cree que quien miente evade la mirada. Además, lo hacen motivados por su necesidad de observar la reacción de esa persona mientras le escucha, y así poder tener una idea de qué tanto le puede estar creyendo lo que dice. De esta manera, puede hacer ajustes que considere oportunos en su discurso. Si le ve dudar, entonces buscará otras vías y se valdrá de otras estrategias para lograr que se le crea lo que está diciendo. Si percibe que le han creído, entonces tiende a relajarse un poco porque entiende que ha obtenido el objetivo que se había propuesto.

Pupilas Dilatadas

Las pupilas tienden a dilatarse o contraerse dependiendo de ciertos estímulos. Por ejemplo, frente a un estímulo externo como una luz muy fuerte, las pupilas se contraen; mientras que ante una iluminación muy tenue, las mismas tienden a dilatarse. Esto mismo sucede con las emociones. Es decir, cuando la persona siente una emoción muy fuerte, las pupilas se contraen; mientras que ante la ausencia de alguna emoción fuerte, las mismas se dilatan.

Eckard Hees,quien fuera Director del Departamento de Psicología de la Universidad de Chicago, fue quien descubrió que el estado de excitación de una persona afecta al tamaño de sus pupilas. Asimismo, se le considera pionero en el estudio de la pupilometría.

Parpadeo Frecuente

Regularmente, cuando la persona miente la frecuencia en su parpadeo aumenta. Esto se debe a una reacción del cerebro por bloquear la situación desagradable en que se encuentra la persona. Esta indicador fisiológico suele presentarse por la activación de la emoción ante el temor de ser descubierto mientras miente o la presión y desagrado que le provoca el hecho de mentir.

Labios Resecos y Tragar Saliva con Frecuencia

Otro de los cambios fisiológicos que se pueden observar en quienes mienten es que suelen tener los labios muy secos y sienten la necesidad de tragar saliva con una frecuencia mayor a la acostumbrada debido a la aceleración en el metabolismo.

Ritmo Cardiaco acelerado

En los casos en que la persona miente u oculta la verdad, tiende a registrarse un aumento significativo en el ritmo cardiaco. Este es uno de los factores considerados o estudiados en la aplicación de la prueba del polígrafo. Sin embargo, es importante comprender que esta alteración en el ritmo cardiaco puede desencadenarse por cualquier emoción fuerte que esté sintiendo el individuo que es sujeto de evaluación en el momento en que se aplica la prueba. De esta manera, bien podría estar mintiendo o estar muy asustado por la posibilidad de ser acusado o evaluado de forma errónea o injusta.

Alguien que está muy acostumbrado a mentir o con alguna patología que le inhiba su capacidad para afectarse por los sentimientos de otros, podría presentar ninguna alteración en su ritmo cardiaco.

Micropicores

Las personas tienden a rascarse o frotarse la zona de los ojos cuando quieren bloquear una duda o situación desagradable o para evitar tener que mirar a la cara a la persona a quien se le está diciendo la mentira. Mientras más intenso sea el frote, suele ser más grande la mentira. Cabe indicar que quizás por el hecho de que muchas veces están maquilladas, las mujeres tienden a rascar el alrededor de los ojos más que a frotarlos directamente.

Técnicas de Evaluación de Indicadores Fisiológicos en la Mentira

El Polígrafo

El polígrafo, también llamado detector de mentiras o máquina de la verdad, es un instrumento de medición utilizado para el registro de respuestas fisiológicas durante investigación de índole policial o judicial. Su uso suele presentarse en los momentos en que se requiere de llevar a cabo un interrogatorio en el que se incluyen preguntas que tienden a provocar sentimientos o emociones fuertes, y ante cuya presencia se percibe una reacción fisiológica en el individuo. Este instrumento capta variaciones en presión arterial, frecuencia respiratoria, transpiración, sudoración o respuesta a nivel de piel, y ritmo cardiaco.

El mismo fue inventado por Leonarde Keeler, en 1938. Hay quienes afirman que el sustrato bioquímico de las emociones se encuentra correlacionado de forma directa con la reactividad corporal. Sin embargo, una de las desventajas en el uso de este instrumento es que sólo capta la presencia de una emoción fuerte sin discriminar el tipo de emoción de que se trate.

Asimismo, puede se puede ver como una desventaja el hecho de que para hacer uso del mismo, se requiere de un espacio privado especial. Además, otro obstáculo puede estar cifrado en el hecho de que la persona sometida a la prueba sea altamente susceptible a ambientes cerrados o que se sienta aprensiva por sentirse sujeto de una investigación rigurosa.

Tendencia a errores en evaluación de indicadores fisiológicos de la mentira

El Error de Otelo

Los sentimientos o emociones que pueden ser provocados por una mentira pueden presentarse en una persona que dice la verdad. Es decir, los indicadores fisiológicos latentes en una situación de engaño podrían percibirse en alguien que tiene temor de que no se le crea. También, podrían estar presentes en personas que acarrean un sentimiento de culpabilidad no resulto originado por una situación distinta y para nada relacionada con el tema por el que se está interrogando o evaluando al individuo.

El Error de Idiosincrasia

Es aquel que se produce cuando se desconocen los aspectos diferenciales de comportamiento del sujeto.

El Riesgo de Brokaw

El cual se presenta cuando no se tienen en cuenta las diferencias individuales en la conducta emocional del individuo.

Además de los mencionados, se debe considerar como una posibilidad de error el hecho de que el evaluador este llegando a conclusiones a partir de experiencias personales previas o basado en su personalidad o actuaciones propias que le llevan a reaccionar de una u otra manera.

Bibliografía

  • Carter, R. (2008). Lenguaje corporal. Secretos revelados aprende las técnicas para detectar mentiras y patrones de conducta de un ex detective del FBI.
  • Ekman, P. (2009). Cómo detectar mentiras. Una guía para utilizar en el trabajo, la política y la pareja. Barcelona: Paidós.
  • Muller, V. (2010). Experto en lenguaje corporal: como detectar mentiras en solo 5 minutos.
  • Pease, A., & Pease, B. (2006). El lenguaje del cuerpo. Barcelona: Editorial Amat, S.L.

Fuente

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